{"id":236,"date":"2026-05-31T20:26:57","date_gmt":"2026-05-31T20:26:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/?p=236"},"modified":"2026-05-31T20:26:57","modified_gmt":"2026-05-31T20:26:57","slug":"como-nos-enganan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/?p=236","title":{"rendered":"\u00a1C\u00f3mo nos enga\u00f1an!"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los sindicalistas de los a\u00f1os 70 conocimos el pin\u00e1culo hist\u00f3rico del movimiento obrero vasco. Nunca jam\u00e1s la clase proletaria hab\u00eda conseguido tantas conquistas: huelgas victoriosas, contratos fijos, revisiones salariales\u2026 La familia se manten\u00eda con un jornal y en menos de 10 a\u00f1os se pagaba un piso nuevo. El trabajo dom\u00e9stico de la mujer sosten\u00eda la econom\u00eda familiar y el cuidado de los abuelos, que dejaban su patrimonio en casa. Ergo, aunque no retribuido en el mercado, era altamente productivo. La existencia de la Guerra Fr\u00eda, la competencia sovi\u00e9tica y el miedo a las revoluciones, posibilit\u00f3 aquel sindicalismo poderoso, el estado de bienestar. En el horizonte, la estrella del Che, el socialismo mundial y la independencia de los pueblos.<br>En aquella ecuaci\u00f3n faltaba el derecho pleno de la mujer a desarrollarse en el mundo de la universidad, del trabajo creativo, de la independencia econ\u00f3mica, y en estas est\u00e1bamos cuando, en 1989, cay\u00f3 el muro de Berl\u00edn. Era el triunfo global del capitalismo, que comenz\u00f3 a fraguar c\u00f3mo recuperar las plusval\u00edas que le hab\u00edamos arrancado merced al temido hermano sovi\u00e9tico.<br>Y de pronto, el sistema se hizo \u201cfeminista\u201d. Todas las mujeres, todas, deb\u00edan salir al mercado laboral. Fue el primer gran movimiento migratorio, que aplaudimos pero que ten\u00eda su trampa. En pocos a\u00f1os, para comprar el mismo piso, hac\u00edan falta dos salarios y el triple de a\u00f1os de hipoteca. Hoy d\u00eda, los obreros y obreras de mi antigua fundici\u00f3n cobran la mitad de lo que cobr\u00e1bamos en los a\u00f1os 70. Hombres y mujeres, ocho horas, \u201camarrados a la cadena de la vil explotaci\u00f3n\u201d, como cantaba Lucio Urtubia. Nadie en el sindicalismo plante\u00f3 otras soluciones: trabajar solo uno de los dos; o media jornada cada uno; o retribuir el trabajo dom\u00e9stico\u2026 O, como ped\u00edan las feministas suecas, que las mujeres entraran a las f\u00e1bricas tanto como los hombres a las cocinas.<br>Nos tragamos sin rechistar la peor de las opciones y, adem\u00e1s, cre\u00edmos que hab\u00eda sido una conquista social. Doblamos la mano de obra por el mismo poder adquisitivo, a\u00f1adimos m\u00e1s carga a la mujer e hicimos m\u00e1s ricos a los ricos. Hoy, la juventud tiene un futuro peor del que tuvieron sus padres. Se multiplica la gente que vive sola, con una \u201clibertad\u201d de la que solo se aprovechan los bancos y los vendedores de cacharros. Es la sociedad l\u00edquida, que solo precisa de consumidores y trabajadores precarizados. Toda estructura que refuerce el ser solidario, la familia, la tribu, la tradici\u00f3n, el sindicato, la naci\u00f3n, deben ser destruida para acceder a esa ciudadan\u00eda global de personas solas, sin patria, sin ra\u00edces hist\u00f3ricas, sin memoria.<br>Ante el agobio laboral, dom\u00e9stico y ambiental, las mujeres dejan de parir. Aumenta el n\u00famero de j\u00f3venes que renuncian a tener prole y nadie se atreve a decir que eso no es solo una muestra de libertad, sino tambi\u00e9n una enfermedad social, como las ballenas que se suicidan en masa, varadas en cualquier playa. Tenemos una de las tasas de natalidad m\u00e1s bajas de Europa. El pueblo vasco que hemos conocido, desaparece. Cerraremos ikastolas, pero ganaremos eso que llaman \u201cmulticulturalidad\u201d, que no es otra cosa que la uniformizaci\u00f3n neoliberal. Nuestras compa\u00f1eras proclaman con raz\u00f3n \u201cnosotras parimos nosotras decidimos\u201d, pero eso es una utop\u00eda. Decidir\u00e1n en el \u00faltimo minuto usar o no el preservativo, pero para entonces todo lo habr\u00e1 decidido el Banco, la hipoteca, el patr\u00f3n, la falta de conciliaci\u00f3n, la escasez de ayudas\u2026 El hundimiento de la natalidad no responde solo a una decisi\u00f3n libre de las parejas, como pretendemos vendernos a nosotros mismos, sino tambi\u00e9n a los condones que nos ponen los due\u00f1os de la tramoya mundial.<br>Pero el Gran Hermano sigue sacando conejos de la chistera: \u00bfNo nacen beb\u00e9s? Tranquilos: \u00a1hale hop! Y de pronto, todos los medios nos ensalzan las grandes ventajas de la emigraci\u00f3n masiva. Mano de obra barata a granel, robada a la fuerza tras expoliar sus pa\u00edses de origen, versi\u00f3n moderna de la antigua trata de esclavos. La patronal, el Banco de Espa\u00f1a, Confebask, Adegi y todos los Epulones demandan esa emigraci\u00f3n masiva, sin que nadie les cuestione qu\u00e9 tipo de \u201cdesarrollo\u201d plantean, ni las consecuencias que eso puede suponer para un pueblo como el vasco, txalupa insignificante en el oc\u00e9ano de la globalizaci\u00f3n. Los Gobiernos y las televisiones allanan el terreno. \u00bfY por qu\u00e9 ese empe\u00f1o asesino de blindar el Mediterr\u00e1neo si el 96% ya viene legalmente? Seguramente, los acuerdos secretos entre el PSOE y la satrap\u00eda marroqu\u00ed ten\u00edan otras cl\u00e1usulas, adem\u00e1s de vender a los saharauis. En 2022, Pedro S\u00e1nchez y Joe Biden ya negociaron en Washington traerse ac\u00e1 los emigrantes que se agolpaban en la frontera de EEUU y nadie en Euskal Herria -nadie- pregunt\u00f3 qui\u00e9nes eran esos se\u00f1ores para decidir nuestra pol\u00edtica migratoria. Los \u201cbuenistas\u201d aplauden y dicen \u201cque vengan cuantos quieran\u201d (cuantos quieran los megarricos deber\u00edan a\u00f1adir); VOX y las extremas derechas, perros del gran capital, siempre hablan de impedir la emigraci\u00f3n \u201cilegal\u201d, (4%) porque con el resto est\u00e1n de acuerdo, como sus amos. As\u00ed pues, la derecha, el Gobierno espa\u00f1ol, EEUU, la Banca, Confebask y la sedicente izquierda, todos de acuerdo con las elites del mundo. \u00a1Qu\u00e9 pa\u00eds, Mikelarena!<br>Hasta ahora cre\u00edamos que la defensa del esclavo conllevaba la abolici\u00f3n de la esclavitud; que ayudar al parado supon\u00eda tambi\u00e9n combatir el desempleo; que curar al enfermo no pod\u00eda separarse de la erradicaci\u00f3n de la enfermedad y que la mejor manera de ayudar a los pobres era erradicando la pobreza. Pero si hoy d\u00eda opinas que la solidaridad con los emigrantes -\u00bfqui\u00e9n la pone en duda en Euskal Herria?- debe ir pareja a la denuncia de la emigraci\u00f3n masiva que provocan las \u00e9lites, no faltar\u00e1n progres, nuevos cancerberos del gran capital, que te salten al cuello.<br>Es la progres\u00eda guay, sumisa, que obedeci\u00f3 a pie juntillas cuanto la \u00e9lite mundial orden\u00f3 durante la epidemia. Una izquierda tibia, que todav\u00eda no tiene claro que el imperialismo y la OTAN deben ser derrotados, en Ir\u00e1n, en Venezuela, en Ucrania y en cualquier trinchera, si queremos un mundo al menos multipolar, donde los pobres y los pueblos tengan alg\u00fan margen de maniobra. Una sedicente izquierda, en definitiva, que no sabe debatir de todo esto abiertamente, sin calificar de machistas, xen\u00f3fobos, racistas, pro-Putin y rojipardos a quienes, simplemente, repetimos lo que aprendimos del t\u00edo Marx en aquellas luchas sindicales de los a\u00f1os 70: \u201cLa ideolog\u00eda dominante es la ideolog\u00eda de la clase dominante\u201d. \u00bfO ya no es as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Autor Josemari Esparza Zabalegi<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los sindicalistas de los a\u00f1os 70 conocimos el pin\u00e1culo hist\u00f3rico del movimiento obrero vasco. Nunca jam\u00e1s la clase proletaria hab\u00eda conseguido tantas conquistas: huelgas victoriosas, contratos fijos, revisiones salariales\u2026 La [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-236","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=236"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/236\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":238,"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/236\/revisions\/238"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.indarsoziala.eus\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}