LA CONSTRUCCIÓN NACIONAL COMO RESTITUCIÓN SOBERANA

No tenemos ninguna duda de que el futuro de nuestra nación vasconavarra se juega en las condiciones de vida de quienes la componen. El mapa socio-político de los estados franco-españoles ha entrado en crisis, se desfiguran a marchas forzadas. A su vez, la crisis económica arrastra al modelo estructural territorial centralista francés y al del estado autonómico español. Ambos acontecimientos exigen respuestas valientes desde nuestro propio territorio. Ya no basta con emitir respuestas de Contra-poder sino construir el Doble-poder que nos facilite el camino de la des-conexión del imperio para salvar a nuestra pequeña República. En este sentido, los trabajadores y trabajadoras vasconavarras no podemos seguir siendo rehenes de decisiones tomadas a cientos de kilómetros en contra de su voluntad mayoritaria, así para nosotros y nosotras la denominada Construcción Nacional no es una opción sino una necesidad para la supervivencia de nuestro Pueblo en los años venideros. La Construcción Nacional debe ser el motor que nos lleve a un marco Restitutivo para la consecución del Estado Navarro, en definitiva de nuestra República. Un Estado que no puede sustentarse en una abstracción identitaria, sino un proyecto material que se levanta desde lo más profundo del sentir de la clase trabajadora vasconavarra como Comunidad legítima para llegar a la soberanía nacional y social. Expresamos por tanto y claramente, que la soberanía nacional y la soberanía social se necesitan mutuamente.

¿Y si desde Indar Soziala decimos que la clave de nuestra libertad ya no reside en las viejas y decadentes instituciones actuales sino en las infraestructuras económicas y alianzas internacionales que están por venir?

En la Globalización capitalista actual, la soberanía del siglo XXI no sólo se redacta y reside en las aparentemente constituciones obsoletas. El Estado moderno ha delegado desde hace tiempo el poder real en las Corporaciones transnacionales que gestionan nuestra infraestructura crítica, convirtiendo a los distintos gobiernos en meros administradores de la impotencia. Frente a esta nefasta situación, nuestra Línea Política sitúa a los trabajadores vasconavarros ante la tarea revolucionaria más importante: iniciar la des-conexión material de los centros de poder oligárquicos.

La des-conexión implica caminar hacia un proceso político e histórico mediante el cual nuestro territorio rompe sus vínculos de subordinación con las Corporaciones y sus instrumentos de dominio como son los estados franco-españoles. El proceso político del que hablamos es la Restitución, Restitución de nuestra soberanía que pasa por levantar una infraestructura socio-económica estratégica propia, moderna, basada en lo público, capaz de blindarnos el empleo, la energía, la cultura y la vida de nuestra gente al margen de los marcos jurídicos que nos encadenan. Esta premisa transforma por completo el enfoque tradicional de la política: el poder real ya no se disputa en los parlamentos o en los boletines oficiales, sino en el control de lo que sostiene la vida diaria de los trabajadores y trabajadoras (energía, industria, telecomunicaciones, transporte y datos) donde la soberanía no se declara, sino que se construye materialmente.

Esta Línea Política redefine la liberación nacional y social desde el control de la infraestructura del día a día. Dejamos de pedir permiso y pasamos a intervenir en los nodos estratégicos de nuestra economía. La Restitución de la soberanía vasconavarra será de base material y gestionada principalmente por sus trabajadores y trabajadoras o no será.»

La situación en el futuro de la existencia de los estados-nación y sus clases trabajadoras

El capitalismo corporativo occidental actual aunque ha entrado en una deriva de crisis progresiva, no triunfa a diario porque tenga un discurso convincente o emplee la represión de manera arbitraria, que también, sino que nos puede introducir en callejones sin salida por varios motivos:

1. En términos nacionales aunque la coyuntura para los estados-nación sigue siendo muy difícil por el control de las corporaciones, se observan cambios marcados por lo que muchos analistas denominan «era de inestabilidad sistémica». La soberanía tradicional se enfrenta en estos momentos a desafíos que ya no son sólo socio-políticos sino que por supuesto son también y principalmente económicos. Hay un acelerado cambio de paradigma tecnológico que necesita implementarse forzadamente y esto genera una re-definición del Estado en sentido autoritario, un «Estado-Fortaleza» militarizado y controlado igualmente por las corporaciones constituidas a lo largo de más de una década. Bajo nuestra perspectiva de organización soberanista y anticapitalista debemos tener siempre claro a qué nos enfrentamos y cuál es la posición que debemos ocupar frente a lo que se intenta imponer.

2. En términos de clase, los asalariados y asalariadas vasconavarras tenemos un presente angustioso, somos más heterogéneos y globalizados, expuestos a los cambios no sólo económicos sino que también por ende a los culturales, cambios sustentados en el aumento vertiginoso del ejército de reserva con mano de obra artificialmente barata, en la introducción de las cajas negras del wokismo y con la capacidad tecnológica de someternos a una vigilancia constante y en muchos casos deseada con la creación de inseguridad por ejemplo.

Todo esto provoca inevitablemente transformaciones en la fisonomía del trabajador y de la trabajadora tradicional que camina sin percatarse hacia un capitalismo corporativo cognitivo y de plataforma, donde millones caen bajo la presión de una «gestión de empleos por horas, por encargo, con paros intermitentes y donde el concepto de “contrato fijo discontinuo” se ha convertido en una fatal realidad. Por tanto, la precariedad y la flexibilización del mundo laboral ya no es un hecho anecdótico ni mucho menos accidental sino una pieza central del modelo capitalista corporativo pujante que necesita de un estado autoritario para, como hemos comentado, realizar los reajustes operativos que se requieren.

¿Pero… hay esperanza?, ¿se ha abierto una nueva ventana de oportunidad para la Ruptura?

Sin duda, el desarrollo de los BRICS y del mundo emergente puede suponer la re-apertura de una ventana de oportunidad para dar de nuevo cabida a la recuperación del camino hacia la Restitución soberana. La Guerra en Ucrania principalmente y la más que previsible derrota de la OTAN en ella, así como la resistencia de Irán, son dos puntos de inflexión hacia ese cambio en la coyuntura mundial que ha sacado a la palestra la crisis económico-política occidental que se va a agudizar en los tiempos venideros.

El Occidente combinado camina hacia escenarios que posibilitan las condiciones para la aparición de “estados disfuncionales”, colapsados administrativamente o en donde puedan emerger espacios con vacío de poder llenados con otras expresiones de control social y explotación criminal. En resumen, las estructuras de los Estados occidentales pueden caer en escenarios caóticos.

Ante este panorama nuestra apuesta es hacer viable la existencia de nuestra naciónRestituyendo la soberanía y donde la clase trabajadora sea la principal protagonista del proceso. No es un asunto fácil de tratar ya que aunque en términos económicos y sociales pueda ser factible políticamente puede ser muy difícil, al menos a corto y medio plazo, máxime sin tener además una vertebración territorial y social consolidada.

Un Movimiento para la Restitución

Y mientras llega la ventana de oportunidad…¿Qué hacer? Nuestra respuesta a esta pregunta es tan clara como nuestro objetivo: desarrollar un Movimiento para la Restitución que encare una progresiva Construcción Nacional para que el Estado Navarro en forma deRepúblicase convierta en una realidad. La Construcción Nacional debe construir una realidad paralela que acabe por sustituir a los estados y corporaciones que nos tienen bajo su dominio, esto es, vaciar de poder a las fuerzas hispano-francesas y corporativas en nuestro territorio y finalmente ser dueños de nuestro propio futuro.

Pros y contras actuales ante nuestro objetivo de la Restitución soberana de un Estado Navarro

  • De entre los aspectos positivos destacaremos:

– Debilitamiento de la UE y de la OTAN así como sus estructuras parasitarias.
– Desarrollo de los BRICS y cuestionamiento del neoliberalismo corporativo.
– Recuperación del papel del estado-nación.
– Existencia de un gran grupo humano favorable a la soberanía de nuestro pueblo a ambos lado de la muga
– Existencia de clases trabajadoras y sectores populares vasconavarros con capacidad movilizadora.
– Posibilidad de superar la división territorial institucional y sociológica de nuestro País.

  • Entre los aspectos negativos mencionaremos los siguientes:

– Derechización socio-política acelerada de los Estados español y francés en particular y de Europa en general.
– Autoritarismo y represión de cualquier formación política soberanista tanto a un lado como al otro de la muga.
– Rearme europeo.
– Mantenimiento del dominio de las Corporaciones occidentales debido a nuestra situación geopolítica.
– Desmantelamiento industrial y del “estado del bienestar”.
– Fragmentación social, de clase, wokismo que potencia los enfrentamientos civiles étnico-culturales y religiosos.

Propuesta de Línea Política práctica

Para articular una propuesta política de Restitución soberana en un marco internacional multipolar, Indar Soziala propone un enfoque que debe superar la dicotomía entre lo local y lo global, dirigiendo su mirada a una soberanía radical pero que que no sea de aislamiento, sino de capacidad de decisión sobre la vida material. Un desarrollo material dominado por lo Público en un sentido amplio. Así proponemos:

1. Unidad territorial

  • Unidad territorial vasconavarra no sólo como una reivindicación identitaria histórica. La conformación de la unidad vasconavarra crearía un bloque significativamente con mayor peso en todos los ámbitos.
  • Construcción del espacio común vasconavarro bajo la lógica del «Nafar Hiria», es decir, se propone que el valor de un país no reside sólo en tener una capital central sino que está basado en la conexión y equilibrio entre sus nodos (ciudades, pueblos y zonas rurales)

2. Soberanía energética, productiva y bancaria

Ante un mundo de cadenas de suministro frágiles y guerras energéticas debemos de dejar de ser un mero regulador para ser un actor económico directo. En este sentido también, la economía productiva con participación pública debe generar un estado social protector y que pueda afrontar los avatares de las situaciones internacionales. Así pues proponemos:

  • Control público o amplia participación pública en sectores estratégicos energéticos vasconavarros.
  • Creación de una banca pública vasconavarra.
  • Re-industrialización de proximidad: Fomento de polos agro-industriales vinculados al territorio que reduzcan la dependencia de componentes externos (soberanía en chips, maquinaria básica, cultivos…).
  • Potenciación y desarrollo de sectores tecnológicos avanzados.
  • Potenciación de la Automatización productiva.
  • Hacienda Única con la consiguiente armonización fiscal para evitar la competencia entre territorios.

3. Economía del Cuidado y protección del Salario

  • Salario de Vida indexado: Actualización automática de salarios al IPC.
  • Blindaje de la vivienda como infraestructura soberana llegando a la expropiación de fondos buitre.
  • Reducción de jornada acorde con el aumento de la productividad.
  • Marco Vasconavarro de Relaciones Laborales.
  • Sistema de Protección Propio como las pensiones y defensa a ultranza del Estado del Bienestar.
  • Potenciación del sindicalismo vasconavarro

4. Soberanía digital y cultural

  • Nube y Algoritmos Públicos para la gestión administrativa y educativa, escapando del control de las corporaciones tecnológicas.
  • Potenciación del euskera y la cultura vasconavarra.
  • Apoyo completo para la construcción de una sociedad y educación laicas.

5. Nuevo Internacionalismo: El «Doble Poder» exterior

En lugar de alianzas con bloques cerrados, búsqueda del Doble-Poder en el exterior que no cercenen nuestra capacidad de decisión y desarrollo.

  • Crear ejes de Cooperación socio-económica con el mundo emergente y los BRICS.
  • Rechazo frontal y total a la OTAN y al imperialismo.